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La pizarra aumenta sus ventas al exterior y vuelve a crear empleo

El sector de la pizarra en Galicia cerró el 2014 con un incremento del 4 % en el volumen de exportación (el mercado nacional es residual) sobre el ejercicio anterior. Es un dato en positivo, con esas 470.317,15 toneladas de piedra natural vendidas al extranjero, que supuso un volumen de negocio de más de 252 millones de euros. Son 16 millones más que lo facturado por el sector un año antes. Francia es el principal cliente, al que se envía más del 40 % de la pizarra que se vende, por delante del Reino Unido y Alemania.

Pero ese aumento del 4 % no es todavía un gran paso. «Nótase pouco a melloría», resume el gerente de la Asociación Galega de Pizarristas (AGP), Severino González, que aglutina a todas las empresas del sector en Galicia, alrededor de 40. Aunque la situación no es para tirar cohetes, González quiere ser positivo. «Estamos nunha liña de ascenso», es el vaso medio lleno. «Temos que empezar a subir en serio, e subimos lentamente», es el vaso medio vacío. Y el argumento conjuga ambas visiones.
 
Foto : Lolita Vásquez
 
Entre los empresarios se mantiene el recuerdo del año 2007, cuando se alcanzaron las 666.340 toneladas vendidas y 332 millones de euros en negocio. Si se piensa en aquel momento, el sector todavía está lejos de la recuperación total, «pero deixamos de caer, e non só nos mantemos, estamos nunha liña de ascenso», repite el gerente de la AGP.
 
Un problema estacional
 
Claro que marzo nunca es un mes para el optimismo. Venimos del invierno, y en invierno son pocos los valientes que se ponen a cambiar el tejado (principal uso de la pizarra gallega, que sale fundamentalmente de las montañas de Valdeorras y Quiroga). Este que acabamos de abandonar, además, fue especialmente duro, con una temporada de lluvias muy prolongada. Pocos tejados se movieron en Europa. La esperanza está puesta en la primavera, y en especial, en verano. La perspectiva para este 2015 es «quedar como o ano pasado, ou igual subir algo», reconoce González. En esa búsqueda de los números priman la promoción exterior. El sector prepara una campaña especial en Francia, su principal comprador. En ella trabaja el clúster de la pizarra. Todavía sin cerrar por completo, se está trabajando en ella, con apoyo de la Xunta. El respaldo de la Administración autonómica no es solo para la venta exterior: hace apenas una semana salía la tercera convocatoria anual de ayudas (200.000 euros) para la renovación de tejados de pizarra en Galicia.
 
Y en ese contexto, por primera vez en varios años se han ido produciendo contrataciones. Lo constata José Paradelo, responsable de UGT para Valdeorras-Lemos, el sindicato mayoritario del sector, que lleva 15 años firmando en solitario el convenio colectivo con la patronal. Son alrededor de 2.500 empleos directos los que soporta la pizarra en Galicia. Mil menos que en el 2007.
 
«Voltar a aqueles datos, non creo que voltemos; pero imos mellorando e está habendo contratacións», constata Paradelo, que resalta que tras la recesión lo que sí se produjo es que «case o 100?% son contratos indefinidos». Hay, recuerda, un compromiso del sector «de que non se vai descolgar do convenio ningunha empresa». A cambio los trabajadores tuvieron que hacer renuncias: congelación salarial que acabará este año.
 
Estabilidad laboral tras los últimos ERE, y nuevos empresarios en el negocio
 
Y a medida que recupera el pulso, el sector está tranquilo a nivel laboral. No hay amenazas de cierre sobre ninguna empresa, después de que en los últimos años desapareciesen varias canteras importantes hundidas por las deudas. Cayeron empresas en Valdeorras y Quiroga, dejando un importante volumen de trabajadores en la calle. A día de hoy no hay ninguna en el limbo. Sí alguna que acumula retrasos en los pagos, pero la perspectiva es mejor que en el pasado. Ya no queda ninguna empresa que tenga en ERE temporal a sus trabajadores. La última fue Cavima, en Vilamartín de Valdeorras, que terminó por cerrar el pasado enero tras entrar en concurso de acreedores. Se quedaron en la calle 60 trabajadores en una empresa que decidió cerrar después de que la Xunta les prohibiera seguir extrayendo pizarra bajo una carretera que lleva años hundiéndose. La empresa aseguró entonces que el banco donde podía seguir extrayendo no tiene pizarra de calidad, y apostó por cerrar.
 
En el lado contrario está Ferlosa, una de las grandes pizarreras que había en Quiroga y que fue de las primeras en caer con la crisis. Un empresario barquense acaba de hacerse con la concesión minera y con la nave de elaboración en el proceso de subasta tras el concurso de acreedores, con la perspectiva de poder reabrir la explotación.
 
Fuente : MARÍA COBASO Barco / La Voz, 23 de marzo de 2015
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